Un tango de este autor conocido también como Salvador Biko

Maria Eugenia Castillo

Maria Eugenia Castillo

Rojo sangre

La última milonga espera
dulce y extraña que le llegue
el colocón,
con la esperanza sentida
detrás de bambalinas
en la penúltima función.
Así corre el riesgo en el añoro
como sueños de suicidas
por la cara de cabrón,
riéndose del día
en mezcladas alegrías
de zapatos de charol.
Baila el tango en una esquina
firuleteando con la piba
al compás del bandoneón.
La poesía le es esquiva
como una bala perdida.
Los labios de rubí ven caer
la copa al río del añoro
perturbando el corazón.
La ultima milonga espera
el dulce extraño que le llene
de revoque el colocón
contra el paredón rojo sangre
donde esa noche la encontró.

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One response to this post.

  1. Posted by Sandra Blanco on septiembre 21, 2015 at 5:23 pm

    Una poesía preciosa que se mece en los brazos de la melancolía al son de un dos por cuatro,me encantaron tus versos,felicitaciones!!!

    Responder

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