De un libro que aún no sé el título… que aún no sé como será….

Foto Matias Meet

Foto Matias Meet

Podría empezar por una historia pero hay muchas como las astillas del vaso en el suelo, así que empezaré sirviéndome el vaso de tinto en unos riff de Lou Reed pensando que he tenido un día claro en mi puta vida. Las cosas claras no son para nada como el agua de la canilla, así que ando en un mangrullo de hilos deshilachados… que preguntan al cura Ángel mientras prende un porro en el patio de mi casa – ¿Cómo puede ser que la grieta que flora al mundo sea el sexo que tanto desea y el cigarrillo que tanto fuma?

–          Jajaja –  Rió como un condenado de lo que cuestiono y tanto ha estado cerca de concebir – ¿Por qué no es fácil la sencillez? Es el claro y oscuro lo que nos lleva sin remedio.

La música me dice lo que ella quiere oír como si la inocencia fuera nuestra, y la verdad se mueve austera, meditativa y servil. Se siente el brillo de la noche reflejar la mirada errante. Tal vez solo sea un cobarde y en todo lo que ilumina tenga miedo de quemarme…

Pero su voz respira dentro de mí con los pies descalzos… escasos son los ruidos en el corredor de mi alma. Su voz eterna voz que no escucho. Que no pienso por que ya no pienso nada. Aaaaaahhh!!!! ¡Qué desmedida melancolía de salir sin encontrar nada que ruge en la satisfacción!

–          Es lo que te creas y sabes que ya no sos… es un invernáculo perdido trazado por las botellas vacía rodeando al sillón, abres los ojos teniendo que pensar donde estas y alguien entre sus ojeras te invita almorzar a media tarde. Preguntas si todo está tan mal, o si fue una buena noche en el rompecabezas que no puedes armar. Algo así como una hoja en un cuerpo diseccionado que ves en las ventanas de un sótano blanco, de luces negras que describen una pintura imperfecta.

–          Algo me dice que no te vas a condenar por esto.

–          No me condenó por nada la palabra del señor es una guía, no una condena. Como toda guía está la opción de la equivocación o el destino que te corre a la hora de tus actos.

–          Walk on the wild side dice el señor Lou.

–          No soy la oveja descarriada del rebaño, pero no me gusta el pastor que me dé de comer sin entender para dónde voy. No soy un burro tras la zanahoria.

Se perdió entre el humo espeso de sus pitadas levitando antes de la misa de la tarde

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: