“La Pelea” del libro “La poesía que tenia olvidada ahora enramada en las prosas de algún cuento”

Foto sacada por Javier “Pico” Dumestre

La Pelea

 

La campana, un año, otro, la canción regando los pases de un camino mejor, el abdomen peleador que no dobla las rodillas, el fin, el comienzo de los portones abiertos, los ojos en llamas, los puños apretados. El descaro de una sonrisa aflorando tras la presión de las mandíbulas. Los sueños inconclusos de las mejores historias que nunca serán contadas, el despertar agitado por la sorpresa, por la presa del subconsciente inquieto en las películas de culto que nos bautiza las propiedad invisible sin ahogarse en agua bendita. Las pericias de un destino se callan o dan un grito con lo bueno y lo malo cuando todos somos abogados sin el color de una flor que lata, sin el desprejuicio de la integridad. Se desarrolla la historia, respiran, se preocupan, luchan los vendedores de ilusiones con lo que queremos ser en una vida ajena. Allí se desarrolla nuestro tacto absurdo de ida y vuelta testeando el don con el son, saltando charcos, respirando y jadeando, jugando y viviendo… en estos tiempos coléricos de gastos donde el escepticismo de la felicidad se compra por doquier, donde nadie quiere creer que los gratos momentos son pocos y efímeros, donde todos tememos vernos escondidos en un tumultuoso carnaval sin tambores, bombos, ni platillos perdidos e irrespetuosos de la muerte. Así peleamos otro raund en esta caminata de milongas el dos de enero del dos mil doce, en una mañana clara, soleada, fresca con la postal gris de “Guitarra Negra”  en la voz de don Alfredo y Bechio toca el dolor de su violín… así se recrea la mañana temprana pensando todo lo que no han pensado los bardos de las fiestas, la violencia de la masa, la honda percepción de los que vemos como pierden cada raund sin darse cuenta, “es una pena vivir así”. “Todo tiempo pasado fue mejor”, no lo sé, el vértigo de este siglo ha pisado el acelerador de la sociedad, que juzgar solo lleva al recuerdo del perdón, la ignorancia en el castigo de quienes no tienen oportunidad, la oportunidad es el arrebato de sumir la ignorancia en este trabalenguas existencial. Hoy la palabra crisis es un cros de derecha que no nos toca nuestra guardia cerrada en este paraíso de protestas al día aunque ya han venido por el agua… Ja “La piqueta fatal del progreso”, las muecas del vivir el día, la vida que se recrea en la común estancia de su caos mientras tranquilo miro el verde de patio,  tomo un mate, respiro, el gen se recrea para el alivio de otro día de verano… la pelea toma una pausa.

 

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