Una forma de ver estos tiempos

Foto Francisco Alvariza   “Una forma de ver estos tiempos”

Una forma de ver estos tiempos

El dominio inadvertido de la velocidad de pocos años pidiendo una pausa, acusando rebeldía de indecisiones jóvenes, de una nueva generación que no quiere el  estanque, que quiere la efervescencia. Los ánimos dominados por vorágines ciegas descompuestas de algún ideal.  Son las criaturas del siglo XXI sin “Cambalache”. Pero  en su interior creen, creen en algo que no le dejamos ver. Así transmiten indiferencia, se aferran a una especie de “No Future” sin conocer el Punk y desconfían de su propia sombra. Rentan al destino en una esquina a toda velocidad luego de trabajar, se desgranan consumiendo drogas legales e ilegales sin aprender nada sobre ellas, sin cuidarlas ni verlas nacer. Así las sintéticas sustancias ganan espacios, tanto como los laboratorios ganan dinero con sus recetas de pastilla para esto y aquello en el cronometro de un horario. Aquí paro, y os recomiendo leer  “Un Mundo Feliz” de Aldous Haxley, tal vez el libro mas profético de la primera mitad del siglo XX.  Seguimos. Nos aseguramos de todo como un barco que nunca va a zarpar. Nos lucimos haciendo compras bajo luces de neón sin plantar una porción de tierra, nos atomizamos en mensajes sin poder escapar de la manía celular atrofiándonos el cara a cara, la vista del alma en tus ojos se pierde pisoteada. Caen los críos en el vacío televisivo sin ver que mirar, en la computadora, el play station, la magia de la radio, el cine de autor cada vez más olvidado hoy parece el comic del nuevo tiempo.  Por suerte el futbol anda bien, los niños han vuelto al campito, los adolecentes a las canchitas de tierra y los jóvenes aún patean, doy fe de ello. Las sobre mesas en familia escasean, la confianza también. Los ejemplos en muchos adultos son generaciones de padres que se adaptan a los tiempos corriendo de atrás para no quedar por el camino. La rapidez, creo que hasta la chica plástico del son de Rubén Blades ha quedado atrás. Insisto, la naturaleza pop que lucha por no serlo pero el oscuro agujero es tentador, atrapante y vertiginoso. En este país como en casi toda América están ocurriendo cosas no menores, el mundo en algunos lugares parece caerse a pedazos y aquí, se a refrotado cierta educación que es manipulada por los medios amantes del sensacionalismo que tanto le da de comer al conservador, al que no se quiere bajar del carro de tantos años de manipulación social al que menos tiene, al que no quiere dejar pensar, vivir tu propia vida. Pensar que me puse a escribir este artículo aturdido por los ruidos de los escapes libres que son como gritos pidiendo atención con una marca irascible atrofiando el pensamiento, pero me fui en que tal vez esos gurices no tendrán tanta culpa. Igual, justo aquí donde hay lugares que inundan “Los sonidos del silencio”, “es una pena vivir así” pero shhhhh… ahora están los colores del otoño, el sol del día, la calma del río, las largas y frescas noches. La compañía palpitando bajo las frazadas. Si todos pudiéramos bajar un cambio para tranquilizar la cabeza, para amarnos con la madre tierra, para escucharla suspirar su gracia, olvidando el egoísmo de esta suicida raza humana.

Maximiliano García

Escritor uruguayo          

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